Fijaos qué cosas: cuando intenté poner mi nombre con mis dos apellidos en la dirección web, resultó que el nombre ya estaba registrado. Así que he tenido que recortar el segundo apellido. ¡Cosas de la tecnología! Eso me pasa por estar creando blogs, deshaciéndolos y luego intentando resucitarlos. Espero que esta sea la definitiva y este espacio se convierta en mi rincón musical.
Y ahora, tras esta larga introducción, voy a hablar de la artista que inaugurará este espacio: Silvia Blaser. Es una música que domina el shakuhachi con una maestría que me fascina. Escucharla es aceptar una invitación al despojo. Cuando esa flauta de bambú —que es, a un tiempo, madera, aire y plegaria— comienza a trazar sus líneas, el mundo se reordena. No busco aquí música para rellenar vacíos; lo que encuentro en Blaser es una profundidad que me devuelve a la tierra, a la inmensidad de las montañas y al murmullo del viento sobre las praderas.
Lo que más me atrae es su manejo del ma, ese vacío fértil entre nota y nota que es esencial en la tradición de este instrumento. No se trata de un virtuosismo de cara a la galería, sino de una conversación privada y casi ascética. Cuando escucho sus piezas, mi mente viaja lejos, pero mis pies siguen en casa, disfrutando de esa paz inquebrantable que tanto valoro. Es una música que, sencillamente, me acompaña. No busca distraerme con ruido, sino que me ayuda a estar presente en lo que hago, ya sea escribiendo o simplemente dejando pasar la tarde en el jardín de Valdebruma.
Para quienes queráis empezar a escucharla, os recomiendo especialmente dos trabajos donde el shakuhachi brilla con una pureza especial: el EP Sacred (junto a Lazypixel), donde el instrumento se convierte en el alma absoluta del sonido, y Morning Light (en colaboración con Orbius), una pieza más etérea, ideal para esos momentos en los que necesito concentrarme sin que la música se vuelva artificial.
Este espacio será mi registro personal de esos sonidos que logran que el tiempo se detenga. Y es que, con los años, he aprendido que no hace falta más que la sencillez de una flauta para encontrar la verdad.
Comentarios
Publicar un comentario